Mostrando entradas con la etiqueta Allá películas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Allá películas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Historias

Nuestra conciencia nos impone (o eso creo) la responsabilidad de superar esa parte de la naturaleza humana que nos lleva por el camino equivocado, como la que contiene sesgos que nos confunden o la que nos apresura a alcanzar conclusiones, respuestas y explicaciones tan simples como equivocadas.

El mundo no tiene propiamente sentido y nuestra naturaleza nos ayuda a sobrellevarlo a través del gusto por las buenas historias: tramas con sentido y final esperanzador o al menos consecuente. Nuestra naturaleza nos engaña hábilmente y en ese engaño radica el éxito de fenómenos culturales capaces de elaborar buenas historias por muy falsas que sean, como es el caso de la religión o el nacionalismo.

Life of Pi es una historia sobre la necesidad humana de historias. Fantástica, en todos los sentidos.


martes, 2 de octubre de 2012

Four Lions

La cuestión no es tanto aprender a reírse de Mahoma, que también, sino de uno mismo, sea uno quien sea.

Hasta que los infelices fanáticos no lo comprendan, no habrá remedio.




Four Lions (2010), de Christopher Morris.

viernes, 16 de marzo de 2012

Los idus de marzo. (Cualesquiera).

La intriga se sostiene con excelente ritmo y me habría gustado ver la obra de teatro en que está basada.

Habla de cómo el idealismo y la mezquindad combinan tan fácilmente, y de la fragilidad de la lealtad, que es la misma fragilidad de cualquier otra virtud.

Creo que es un error verla como una historia sobre la ambición política y las retorcidas prioridades que suele imponer. Me pareció más bien un entretenido cuento sobre humanos. Cualesquiera.


domingo, 16 de octubre de 2011

The Tree of Life

En ocasiones el cine (o la televisión que puede llamarse tal) me emociona con una intensidad que no logra ninguna otra experiencia común. Es lo que tiene ser un sentimental. La música es un ingrediente indispensable y primordial en cualquiera de esas sacudidas emocionales, como la que viví con la última película de Terrence Malick, otro tipo sentimental, sin duda. En ella, entre la banda sonora original de Alexander Desplat y un amplio conjunto de piezas clásicas, sobresale una obra de François Couperin, Les barricades mystérieuses, música barroca de brillo universal que permite concentrar el poético argumento de la película...

 

... y saborear al mismo tiempo el recuerdo de un buen día de cine.



Si disfrutar o no de una película es siempre un asunto estrictamente personal y misterioso, en este caso lo es aún más si cabe.




Nuevamente son las inclinaciones, el natural sentido que atribuimos a la vida y el modo en que finalmente nos reconciliamos con ella. Es el camino que va mostrando nuestra consciencia cuando nos detenemos a emplearla.

 

Sé que hay varias respuestas pero estoy de acuerdo con la suya, Mr. Malick.

jueves, 9 de junio de 2011

Religulous

Ir a Disneyland Paris fue un error. Me equivoqué de parque temático.





("Religulous", 2008, un documental dirigido por Larry Charles y protagonizado por Bill Maher).

O cómo la risa desenmascara la impostura.






No hay necesidad de irse tan lejos. Esto también es relíjulo y sin complejos, como todo lo relíjulo.



Gensanta, la que nos espera.

sábado, 26 de febrero de 2011

The King's Speech

Sé que está presente en cualquier buena película. Pero en esta deliciosa dramatización de hechos reales me pareció percibirla especialmente. Es la inteligencia. Salí de la sala saboreando la que desprenden el guión y los actores.



Finalmente me pareció un alegato contra el clasismo. Es solo un aspecto de la película, pero ya se sabe que siempre acabamos quedándonos con la parte de la historias que mejor enlaza con nuestras particulares predisposiciones, o comoquiera pueda llamarse eso a lo que me refiero. Nuestra particular curvatura del cerebro. Esas tendencias personales que creemos que deben ser flexibles, pero que observamos que cada vez son más pronunciadas e irreversibles.