martes, 28 de junio de 2011

El curioso caso de Lenny Button

A un palmo de pasar el ecuador de los cuarenta me detengo a observar las señales que marcan el próximo final de la infancia de los pequeños. Hubo un tiempo en que a J. le angustiaba el paso. Ya no y es seguramente otra prueba de que lo ha dado.

Por momentos he creído que la señal más evidente del cambio era la dolorosa comprobación de que ya no puedo vencer a J. en la consola. Hace nada fui yo quien le enseñaba los secretos del joystick y ya solo sirvo para echarle una mano cuando hay que pulsar rápidamente un botón durante demasiado tiempo. Muy bien, papá, gracias, ya sigo yo.



Sé que es solo una anécdota. Ese detalle no dice nada importante sobre cómo crecen y me adelantan, porque lo verdaderamente asombroso es presenciar el modo en que mis dos hijos actúan con una madurez que nunca he tenido ni tendré, descubrir que parecen ser mis progenitores mientras siento la irresistible necesidad de imitarlos o de añorar haber sido alguna vez como ellos. No es solo que ellos crezcan, es que a la vez menguo.

Afortunadamente no saben lo que pienso. Fingiré que puedo seguir siendo su padre.



viernes, 24 de junio de 2011

La paloma de la paz

En breve zarpará la segunda "flotilla de la paz" con rumbo a Gaza. La tensión será inevitable y el desenlace, incierto. Lo único previsible y seguro será la polarización habitual: los navegantes serán héroes o cómplices del terrorismo mientras la resistencia del gobierno israelí será bárbara o estríctamente legítima. Queda terminantemente prohibido cualquier punto intermedio: sería una cobarde concesión y no es tiempo de cobardes. Otra cosa es si es tiempo de idiotas, que para eso sí, siempre hay tiempo.

Finalmente es una cuestión de método.







("Brüno", 2009, de Larry Charles, protagonizada y coescrita por Sacha Baron Cohen).

No tomarse demasiado en serio nada ni nadie. No. Nunca. Jamás.

lunes, 20 de junio de 2011

Ay, The Killing

Sabía que la detective estaba a punto de resolver el misterio. Eso al menos me decía. Y resulta que no, que hay que seguir desmadejando tras una vuelta de tuerca que parece cargarse la historia.




Qué poco sabe uno. Como en la vida misma.

jueves, 9 de junio de 2011

Religulous

Ir a Disneyland Paris fue un error. Me equivoqué de parque temático.





("Religulous", 2008, un documental dirigido por Larry Charles y protagonizado por Bill Maher).

O cómo la risa desenmascara la impostura.






No hay necesidad de irse tan lejos. Esto también es relíjulo y sin complejos, como todo lo relíjulo.



Gensanta, la que nos espera.

miércoles, 1 de junio de 2011

The Killing

Sarah Linden. Un alma en pena.


La detective está a punto de descubrir el misterio, lo sé. ¿Pero cómo me hago con la paciencia necesaria para sobrellevar la espera del desenlace?

Veo ahora que estoy mal acostumbrado.

("The Killing", serie norteamericana de televisión basada en otra danesa, que mira que da vueltas la vida. Apasionante relato de las confusas, múltiples y engañosas líneas de investigación de un dramático asesinato. 10/10).

sábado, 28 de mayo de 2011

El padre de la niña. (A la fuga).

Huyo del lugar como alma que lleva el diablo. Me he encargado del traslado a la iglesia, de posar y no gemir. Reclamo por ello mi derecho a huir. Puede parecer lo contrario pero me convenzo de que mi papel no ha sido solo digno, sino estelar. O puede que no. Las malditas dudas. Yo diría que he sido estoico, casi heroico. O patético.





No, no pienso asistir a ninguna primera comunión. Como cualquier tradición religiosa, no es más que una -otra más- forma deshonesta de afrontar nuestro minúsculo papel en el mundo. Mi gesto es otra expresión de mi profundo puritanismo para según qué cosas. Soy divertido, tirando a chusco, cuando me pongo dramático.

No puedo seguir. Debo reunirme con la familia. Dentro de poco saldrán y no quiero perderme el gesto de la pequeña ni -ay, que Satán perdone mi cursi debilidad- su radiante disfraz de princesa.

lunes, 23 de mayo de 2011

Post-electum

Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Amargo como el vino del exiliado,
como el domingo del jubilado,
o bueno, sin ir más lejos,
un suponer,
como un socialdemócrata

o algo así,
pero sin candidato.



Así estoy yo, así estoy yo,
bueno, va, bien, sin exagerar,
sin ti.

jueves, 19 de mayo de 2011

Optimismo

Supongamos que las cosas son como parecen y no como desearía que pudieran ser desmentidas. Supongamos que la denuncia es cierta y que el Director Gerente del F.M.I. agredió sexualmente a una mujer en un hotel de Nueva York.

Supongamos. Supongamos a lo chino.



En tal caso, aunque el terrible suceso no lo sería, sin embargo su descubrimiento sí habría sido una buena noticia. Un loco furioso no puede estar al frente de ninguna responsabilidad pública de la entidad que ostentaba Dominique Straus-Khan ni de la que pretendía alcanzar.



No deja de ser un alivio que hayamos podido saberlo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

The game



A. inventó el juego y tenía derecho a bautizarlo. "Comandos" lo llamó y desde luego no recuerdo las reglas, aunque estoy seguro de que él sí. Podría preguntárselo y no solo me lo confirmaría, sino que enumeraría las normas y me contaría con todo detalle alguna de las batallitas que debieron de suceder si él lo dice, como aquella vez en que volví a perder la posición, la vida o la compostura, que es seguro si él lo recuerda. Unos protegían algo y otros tenían que asaltarlo, y dedicamos muchas tardes a la tarea de dispararnos en aquella plazuela junto al colegio, la misma que durante muchos años no supe si era prazuela. Seguramente estaba convencido de que ése era su nombre porque han sido muchas las cosas que solo supe después de demasiado tiempo.

Me siguen gustando los juegos de guerra y todavía apunto de pena. Sorprendo por ello a los que conocen mi aversión a la violencia y solo puedo poner cara de niño cogido en falta, incapaz de explicarme, suplicando conmiseración. Los motivos para avergonzarme son tantos que empiezo a llevarlos con cierta dignidad. Ése también.

La operación militar que ha acabado con la vida de Bin Laden y las reacciones que ha provocado revelan que son mayoría, o eso me parece, los que gustan de jugar a los soldaditos no importa qué edad tengan o a qué se dediquen. Difícilmente puedo reprocharles nada. Son como yo, aunque parece que es la vergüenza lo que nos diferencia.

Está bien: juguemos como niños pero solo si no es más que un juego.



Porque si es algo más opino que deberemos ser adultos. Yo al menos.